La tensión en la máxima categoría del automovilismo internacional escaló de manera abrupta en la previa del Gran Premio de México, luego de que el piloto español Fernando Alonso exteriorizara duras críticas hacia el nivel de manejo de un sector de la parrilla. El detonante del conflicto provino del polémico incidente protagonizado junto al tailandés Alex Albon durante la primera vuelta del Gran Premio de Estados Unidos, un roce que dejó al bólido del asturiano con daños irreparables y relegado al decimosexto puesto.
Lejos de bajar el tono, el referente de Aston Martin profundizó sus cuestionamientos al sostener que los errores reiterados en las mangas iniciales reflejan una baja calidad y falta de talento en el pelotón intermedio y trasero. «Cuando cometes errores repetidos durante toda la temporada, tienes accidentes y el 50% de tu carrera se decide en la primera vuelta, si yo fuera el director del equipo no estaría contento», disparó Alonso ante los medios, alimentando un clima de máxima tirantez en el paddock.
Las declaraciones no tardaron en generar una ola de respuestas corporativas y defensas cruzadas entre los competidores. El propio Alex Albon lamentó los dichos de quien alguna vez consideró un referente y le respondió de forma tajante: «Espero que no nos crucemos en pista este fin de semana». En la misma línea, figuras de la talla de Charles Leclerc, Sergio Pérez, Pierre Gasly, Oliver Bearman y Carlos Sainz salieron a respaldar la jerarquía de sus colegas, coincidiendo en que el nivel de exigencia actual es sumamente elevado y que los roces responden a las complejidades lógicas del aire sucio y la lucha por avanzar en monocarros de rendimiento limitado.
Fuente: Infobae
Procedencia de la fotografía: REUTERS/Eloisa Sanchez








