Las condiciones climáticas imperantes en el tramo final de la campaña de trigo continúan encendiendo luces amarilla en las zonas agrícolas del país. La persistencia de jornadas nubosas, los registros térmicos por debajo de lo habitual para la época y los recurrentes episodios de lluvias han configurado un escenario adverso para el normal desarrollo y maduración del cultivo.
Desde distintos ámbitos técnicos del sector agropecuario señalan que la falta de radiación solar adecuada —un factor clave durante las etapas críticas de floración y llenado de granos— está limitando la capacidad fotosintética de las plantas. A esto se le suma el impacto del clima frío y húmedo, un combo que no solo ralentiza los procesos fisiológicos del cereal, sino que también incrementa los riesgos sanitarios ante la posible proliferación de enfermedades fúngicas que proliferan bajo estas condiciones ambientales.
Si bien las reservas de humedad en los perfiles de los suelos se benefician en algunas áreas, el exceso hídrico y la falta de horas de sol efectivas generan incertidumbre respecto a la estimación de los rendimientos finales. Productores y especialistas advierten que, de mantenerse este patrón climático desfavorable en las semanas decisivas previas a la recolección, se podrían registrar mermas en los volúmenes esperados en comparación con las proyecciones iniciales del ciclo productivo.
Fuente: Infocampo Fotografía: Archivo (Infocampo)








