El alineamiento diplomático casi automático que la Casa Rosada venía manteniendo con la administración de Donald Trump en los distintos foros internacionales acaba de encontrar su primer y más complejo punto de inflexión. Un reciente reclamo de la representación de los Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para disolver el Comité Especial de Descolonización salpicó de lleno el eje central de la estrategia diplomática argentina sobre la Cuestión Malvinas.
El organismo en cuestión, dependiente de la Cuarta Comisión de la Asamblea General, constituye desde 1988 el escenario insustituible donde la diplomacia argentina fundamenta sus derechos soberanos y exige al Reino Unido el acatamiento de las resoluciones multilaterales para retomar las negociaciones bilaterales. La iniciativa de Washington, impulsada bajo la premisa de que el comité ha quedado obsoleto y genera un gasto injustificado de recursos, argumenta que el fuero «actúa como si nada hubiera cambiado» desde su creación.
Frente a este escenario, la Cancillería argentina adoptó una postura de prudente distancia. El Palacio San Martín no acompañará la iniciativa de la Casa Blanca, al tiempo que prepara el terreno para transmitir su disconformidad en las próximas reuniones bilaterales con altos funcionarios del Departamento de Estado norteamericano. Para el Palacio San Martín, debilitar o clausurar este foro privaría al país del principal contrapeso institucional para denunciar cuestiones sensibles, tales como la militarización británica en el Atlántico Sur y la explotación unilateral de recursos naturales.
Aunque en términos procedimentales resulta improbable que Estados Unidos logre la mayoría simple requerida en la Asamblea General para concretar la disolución del comité —dado el tradicional respaldo de los países de África y el Caribe—, la postura de la administración Trump introduce una molestia ineludible en la agenda bilateral. La ofensiva estadounidense sobre la burocracia del organismo coincide, además, con un momento de renovada tensión con Londres tras la decisión argentina de recurrir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar y enviar al Congreso un proyecto de Ley de Soberanía para frenar proyectos de exploración petrolera en el archipiélago.
Fuente: TN (Todo Noticias)
Fotografía: Saul LOEB / AFP y Reuters / Enea Lebrun





