Los casi 26° de sensación térmica hicieron que la visita al predio triguero sea el paseo obligado de la tarde sabatina.
Las calles que circundan al Escenario Mayor Juan Pesalaccia se vieron atiborradas en toda su extensión, desde el tradicional paseo por Ituzaingó hasta el paso por Avenida del Trabajador, donde los puestos de indumentaria ganaron relevancia a fuerza de precios bajos.
Con mayor o menor poder adquisitivo un dato se corrobora año tras año: la Fiesta del Trigo es la celebración del pueblo.























