El peso de la estructura impositiva sobre la producción nacional vuelve a situarse en el centro del debate económico a partir de las revelaciones aportadas por referentes del sector agroindustrial. De acuerdo con un relevamiento técnico impulsado por las cámaras del rubro, el esquema tributario vigente absorbe una porción desmedida del valor que abona el consumidor final, configurando un escenario de extrema vulnerabilidad tanto para los establecimientos tamberos como para la industria procesadora.
Ercole Felippa, titular del Centro de la Industria Lechera (CIL), advirtió que la presión fiscal acumulada a lo largo de la cadena productiva erosiona la rentabilidad y complica la sostenibilidad de la actividad. Según los datos difundidos, de cada cien pesos que se pagan por un producto lácteo en los puntos de venta, cuarenta se destinan directamente a las arcas estatales, dividiéndose en partes iguales entre la recaudación de orden nacional, provincial y municipal.
El informe también expone distorsiones significativas en el ámbito laboral y comercial. Por un lado, las cargas sociales y los tributos al trabajo reducen drásticamente el poder de retención salarial real de los operarios. Por el otro, la proliferación de tasas locales y la falta de un nuevo régimen de coparticipación federal profundizan un esquema fiscal que los actores del sector califican de insostenible para el desarrollo económico a largo plazo.
Fuente: Infocampo (Por Favio Re)








