Las importaciones de maquinaria agrícola usada registraron un incremento exponencial superior al 250% en comparación con el período anterior, pasando de unas 60 unidades a más de 200 equipos fiscalizados en los puertos nacionales. Si bien esta tendencia responde a la búsqueda de opciones tecnológicas por parte de los productores, el fenómeno ha encendido una señal de alerta institucional debido a una amenaza latente: el posible ingreso de plagas y enfermedades exóticas ajenas al ecosistema productivo argentino.
Al tratarse de vehículos y herramientas que operaron previamente en campos de otras regiones del mundo, los equipos pueden transportar restos de suelo, semillas o microorganismos capaces de poner en riesgo el estatus sanitario nacional. Ante este escenario, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), a través de su Centro Regional Buenos Aires Norte, intensificó los operativos de control.
Controles exhaustivos en el nodo portuario
Las tareas de fiscalización, llevadas a cabo de manera rigurosa en el puerto de Zárate —principal puerta de entrada de estas unidades—, comprenden tanto la revisión documental como inspecciones físicas detalladas de cada maquinaria.
El objetivo primordial de los organismos de control es verificar que los equipos ingresen en condiciones óptimas de limpieza y desinfección, previniendo así la introducción de agentes patógenos que puedan comprometer el patrimonio fitosanitario del país y afectar los rindes de las próximas campañas agrícolas.
Fuente: Infocampo
Fotografía: Senasa / Archivo institucional










