La industria frigorífica argentina atraviesa un escenario complejo caracterizado por la pérdida de competitividad operativa y financiera, impulsada por una combinación de alta presión impositiva, falta de unificación en los estándares sanitarios y la persistencia de circuitos informales de comercialización.
Especialistas y referentes del sector remarcan que la multiplicidad de gravámenes nacionales, provinciales y tasas municipales genera un efecto cascada que encarece sustancialmente el costo final del producto. A esta carga tributaria se suma la falta de armonización en las exigencias sanitarias entre los establecimientos habilitados por el Senasa para tránsito federal y aquellos que operan bajo normativas locales o provinciales, lo que consolida un esquema de competencia desleal en el mercado interno.
Asimismo, la brecha de informalidad laboral y comercial impacta de forma directa sobre las plantas registradas que cumplen con la totalidad de los requisitos fiscales y socioambientales, mermando sus márgenes de rentabilidad e inhibiendo inversiones destinadas a la modernización de infraestructura y al desarrollo de mercados de exportación.
Frente a esta coyuntura, desde las entidades que nuclean a los frigoríficos insisten en la necesidad de avanzar hacia un estatus sanitario único a nivel nacional, la simplificación del esquema impositivo y un mayor control del comercio informal para dotar de transparencia y previsibilidad a la cadena de valor ganadera.
Fuente: Infocampo Fotografía: Infocampo








