El miércoles pasado, Mar del Plata vivió una jornada inédita: miles de usuarios quedaron sin suministro de gas en plena ola de frío. La recuperación del servicio comenzó de forma progresiva, pero el impacto fue profundo tanto en hogares como en la actividad económica.
Pablo Van den Heuvel, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria del Gas, brindó detalles de la situación en diálogo con Radio 3 Continental. “El trabajo que hay que hacer es casa por casa: primero se corta el suministro y luego, cuando se recompone la presión, se va habilitando otra vez. Es un proceso engorroso y requiere mucha cantidad de personal”, explicó.
Un problema que se podía prever
El dirigente sindical remarcó que la crisis pudo evitarse si se hubieran completado las obras complementarias al gasoducto Néstor Kirchner (ahora llamado Perito Moreno). “Si estas obras hubieran estado, esto no hubiera sucedido. Incluso, aunque se empiece ahora, recién estarán listas para el invierno de 2027”, advirtió.
Según relató Van den Heuvel, la inauguración del gasoducto fue apenas una parte del proceso, pero la falta de decisiones políticas para financiar e impulsar las obras de potencia impide duplicar la capacidad de transporte de gas que la red necesita.
Falta de prevención y decisiones tardías
Además de la carencia de infraestructura, Van den Heuvel cuestionó la reacción de la distribuidora Camuzzi en Mar del Plata: “Acá hubo una inacción. No se cortó el gas a las industrias de inmediato, que es lo que se hace para priorizar a los usuarios residenciales. Yo prefiero que Camuzzi pague una multa y no que un hospital se quede sin calefacción”, sentenció.
El impacto no sólo fue doméstico: “Mar del Plata dejó de trabajar ese día. Hubo un parate productivo total”, indicó. Por el momento, el resto de la provincia de Buenos Aires no presenta problemas de igual magnitud, gracias a maniobras preventivas que evitan que la presión llegue a niveles críticos.
Un llamado a la responsabilidad
La falta de mantenimiento de la dotación de trabajadores, los recortes de personal y las demoras en obras estratégicas configuran un escenario preocupante. “No nos importa quién haga la obra, pero sí que se haga. Esto cada vez va a ser peor si no se resuelve rápidamente”, concluyó Van den Heuvel.








