El presidente de Unión, César Álvarez, expresó su preocupación por la situación económica que atraviesa la institución y afirmó que 2026 se convirtió en el año más complicado desde que asumió la conducción del club.
En diálogo con Radio 3 Continental, el dirigente sostuvo que la fuerte caída de público en las canchas impacta directamente en las finanzas de la entidad. «De los años que llevo como presidente, este es claramente el más difícil desde el punto de vista económico«, aseguró.
Álvarez explicó que las recaudaciones ya no alcanzan para cubrir los gastos básicos de cada jornada, como el operativo policial, los árbitros y la apertura de la cancha. «Los dirigentes no queremos ser locales, queremos ser visitantes, porque hoy cuando organizás un partido perdés plata», señaló.
El presidente recordó que en temporadas anteriores, una vez cubiertos los costos del espectáculo, quedaba un remanente que permitía afrontar otros compromisos del club, algo que hoy prácticamente desapareció debido a la menor concurrencia de espectadores.
A este panorama se suma la caída en las actividades destinadas a recaudar fondos. Álvarez comentó que las ventas de pollos, rifas y otras iniciativas solidarias ya no tienen la respuesta de otros años, mientras que organizar propuestas similares resulta cada vez más complejo por la situación económica general.
Otro de los puntos que más preocupa a la dirigencia es la escasa participación de las familias en la vida institucional. El dirigente contó que recientemente convocaron a una reunión para conformar una comisión de divisiones inferiores y solo asistieron dos madres, una situación que dificulta la organización y deja la mayor parte del trabajo en manos de un reducido grupo de colaboradores.
Además, remarcó que los costos de los viajes para las divisiones inferiores se incrementaron considerablemente, llegando a demandar entre 600.000 y 700.000 pesos para trasladar apenas dos categorías a localidades de la región.
«Los pocos dirigentes que quedamos sufrimos un desgaste físico y emocional muy grande. Lo hacemos por pasión, pero llega un momento en que también hay que poner dinero de nuestro bolsillo para que el club pueda seguir funcionando», manifestó.
Finalmente, Álvarez consideró que será necesario analizar posibles cambios en la competencia, aunque sostuvo que el problema excede al fútbol local y responde a un contexto económico general. En ese sentido, expresó su deseo de que la situación pueda revertirse en los próximos meses y que las familias vuelvan a acompañar a los clubes, fundamentales para la vida social y deportiva de la comunidad.








