El fiscal Juan Carlos Ustarroz brindó detalles sobre los recientes procedimientos antidroga realizados en la región y destacó que las investigaciones permitieron desarticular dos grupos vinculados al comercio de estupefacientes que mantenían conexiones entre sí.
Según explicó, se trató de dos investigaciones independientes que compartían proveedores, intercambios de sustancias y otros puntos en común, por lo que se decidió coordinar los allanamientos y detenciones de manera simultánea para aumentar la efectividad de los operativos.
“Encontramos relaciones entre ambos grupos, intercambio de drogas y proveedores comunes. Por eso resolvimos actuar en conjunto, aunque cada causa seguirá su curso por separado”, señaló.
Ustarroz explicó que las investigaciones surgieron a partir de denuncias anónimas, tareas de inteligencia realizadas por la Delegación de Drogas Ilícitas, observaciones policiales y denuncias de familiares de consumidores.
En los procedimientos se secuestraron principalmente marihuana y cocaína, aunque el fiscal aclaró que no se detectaron drogas sintéticas en esta oportunidad. Sin embargo, expresó su preocupación por la posible llegada de sustancias más peligrosas y adictivas.
Uno de los aspectos que más inquieta a la Justicia es la calidad de los estupefacientes que circulan en la zona. Ustarroz indicó que la cocaína suele ser adulterada con distintos elementos para aumentar su volumen de venta, lo que incrementa los riesgos para la salud de los consumidores.
El funcionario judicial también se mostró especialmente preocupado por el avance del consumo entre los jóvenes y cuestionó lo que definió como una “romantización” de la marihuana.
“En los años que llevo trabajando en la Fiscalía nunca vi que el consumo de marihuana trajera algo positivo. Lo que veo son problemas familiares, económicos y personales. Se ha instalado una idea equivocada de que es inocua, cuando en realidad genera dependencia y muchas veces es la puerta de entrada a otras drogas más peligrosas”, sostuvo.
Además, remarcó que el narcotráfico no puede combatirse únicamente desde la faz represiva y reclamó políticas públicas más amplias que incluyan prevención, salud mental y acompañamiento a las familias afectadas.
“Cuando hablamos de drogas también tenemos que hablar de salud mental. El abordaje debe ser integral porque si no solamente obtenemos una noticia por un allanamiento, pero el problema continúa”, afirmó.
En ese sentido, consideró fundamental fortalecer los dispositivos de asistencia para personas con consumos problemáticos y generar herramientas que permitan reducir la demanda de sustancias ilegales.
Por último, Ustarroz adelantó que las investigaciones continúan con el objetivo de avanzar sobre los niveles superiores de comercialización y restringir las fuentes de abastecimiento de droga en la región.
“Sabemos que sacar a algunos actores del escenario no resuelve definitivamente el problema, porque otros intentarán ocupar ese lugar. Por eso el trabajo debe ser permanente y acompañado por toda la comunidad”, concluyó.









