Rocío Burgos, la joven baleada en su cabeza el pasado domingo a la madrugada en Pueyrredón y Avenida del Trabajador, permanece en grave estado en el Hospital Penna y su familia aseguró que «sólo un milagro» podría hacer que mejore su condición.
La Policía ordenó la captura (aún infructuosa) de Sergio «Guli» Martínez por ser el principal sospechoso de perpetrar los disparos que alcanzaron a la joven y que se encuentra acusado de «lesiones graves».
En contacto con Radio 3, su madre María de los Ángeles Cardano subrayó que Burgos continúa sin mejoras.
«Sigue dormida, como en un sueño profundo. Estamos esperando que evolucione por un milagro: le han hecho una transfusión de sangre y ha tenido picos de fiebre, no tan altos, pero los médicos buscaron el porqué. Posiblemente tenga meningitis y estoy aferrada al milagro de que mi hija despierte», lamentó.
Con respecto al pedido de detención de Martínez, Cardano apuntó hacia su responsabilidad y alentó a que el viernes venidero, a las 19 horas, la comunidad participe de una marcha en pedido de justicia.
«Que pague por lo que hizo: Rocío es una víctima inocente, estaba en un lugar equivocado. Es horrible pasar por esto, es una pesadilla. Quieren arreglar el mundo a los tiros: quiero que mi hija salga y vuelva a su vida, a su mundo, a sus amigos», concluyó.




