El reciente Día de la Primavera generó una demanda inusitada de flores amarillas impulsada por series juveniles, lo que provocó que el stock del local se agotara rápidamente para la tarde del lunes, pese a contar con abundante mercadería importada desde Colombia y Ecuador.
Las flores continúan siendo un regalo muy accesible y valorado por el público, ya que permiten armar presentes que se ajustan a diferentes presupuestos, con opciones de ramos que pueden ir desde los 10 mil hasta los 60 mil pesos.
Además de las flores tradicionales, el negocio ofrece una amplia variedad de insumos para el armado de jardines y huertas hogareñas, incluyendo plantas de interior que traen permanentemente de Buenos Aires, plantines de estación, semillas, tierras especiales y fertilizantes.
La clave para sostener el negocio familiar durante 81 años fue la adaptación constante a los cambios culturales, lo que los obligó a reconvertir un mercado que antes dependía casi exclusivamente de los extensos servicios mortuorios para enfocarse hoy en los regalos, la decoración y la ambientación de eventos.
Frente al actual clima de retracción económica que perciben los comercios del barrio, Rodera asegura que la dedicación absoluta es fundamental, destacando que el secreto es no dejar de atender nunca el local y contar siempre con mercadería disponible de lunes a sábado en su histórica ubicación de Chacabuco 173.
La utilización de redes sociales como Instagram y la atención por WhatsApp les permitió expandir sus horizontes de venta, facilitando la gestión de pedidos a distancia para clientes que viven en el exterior, como en España, y desean agasajar a sus familiares en la ciudad.









