Al cierre de esta edición, las palabras de Horacio Pesalaccia, referente histórico y vicepresidente del Club de Cazadores de Tres Arroyos, resuenan con la fuerza de quien ha visto crecer el certamen hasta límites insospechados. Con 5.703 inscriptos en este 2026, la magnitud del evento vuelve a poner a prueba cualquier análisis convencional.
El misterio de un clásico
Para Pesalaccia, las «24 Horas» han dejado de ser meramente una competencia para convertirse en una fecha sagrada en el calendario de miles de familias argentinas. «Es un fenómeno social que no sé quién nos podría explicar qué es, pero se ha transformado en un clásico», admitió con humildad, reconociendo que la fidelidad de los pescadores es el motor que sostiene la estructura del club.
La transparencia como bandera
Ante un apoyo que calificó como «sociológico», la organización reafirma su compromiso con el participante. Pesalaccia subrayó que la clave para mantener vigente esta tradición no reside únicamente en los 420 millones de pesos en premios o los 7 vehículos 0km, sino en la gestión impecable del evento:
«Nosotros, desde nuestro lado, tratamos de ser cada vez más eficientes y cada vez más transparentes en todo lo que es organización para que la gente nos siga acompañando. Un sociólogo tendría que hablar de esto para explicarlo del todo».
Un legado que se renueva
La 64° edición, marcada por la primera captura de la «negra» a cargo de Mario Olivetto en el Salto de Cristian y el emotivo homenaje a Emilio García, vuelve a dejar en claro que el vínculo entre el pescador y la costa tresarroyense es inquebrantable. Mientras el mar siga proponiendo su desafío, el «fenómeno social» de Claromecó, Reta y Orense seguirá escribiendo capítulos de su propia historia.









