En el campamento de los pescadores, la diferencia entre el éxito y la anécdota suele medirse en gramos. Así lo vivió Ezequiel «El Toro» Martínez Álvarez, un popular pescador de Carhué que se acercó a la sede del Club de Cazadores para reponer energías y ajustar su estrategia antes de las horas decisivas del certamen.
Un resultado agridulce en «Los Altos»
El grupo de Martínez Álvarez comenzó su travesía en El Caracolero, pero a medianoche decidió trasladarse hacia la zona de los Quintos Altos. La jugada estuvo a punto de rendir frutos: «Tuvimos varios piques, pero no dio el peso. La corvina que saqué pesó 1,480 kg«, relató con resignación, apenas a 20 gramos del límite reglamentario para entrar en la clasificación.
La intuición del pescador
A pesar del sabor amargo de la pieza descartada, «El Toro» no baja los brazos. Tras pasar por la sede para retirar obsequios de la organización y realizar consultas técnicas, su grupo decidió regresar a su punto de origen para el cierre del concurso.
«Estamos entre Las Sarandas y El Caracolero, pero Las Sarandas está explotado de gente. Yo tengo la intuición de que El Caracolero va a dar la piña final; siempre ha dado buenos portes y vamos a buscar ahí la negra para entrar en los premios», afirmó con seguridad.
El tramo final: todo o nada
Con solo tres o cuatro horas de competencia por delante, el equipo de Carhué busca sumarse a la selecta lista de clasificados. La apuesta por El Caracolero no es casual; es una zona reconocida por su potencial para la variada de peso y, según la corazonada de este pescador, el lugar donde podría esconderse el ejemplar que cambie su suerte en esta 64° edición.








