La discusión parlamentaria para consensuar una nueva Ley de Biocombustibles en la Cámara de Senadores tropezó nuevamente con un nudo gordiano de compleja resolución. La reunión plenaria de las comisiones de Minería, Energía y Combustibles, y de Presupuesto y Hacienda concluyó sin avances significativos ni dictamen, consecuencia directa de una encarnizada interna en el sector del biodiésel que terminó bloqueando el tratamiento integral de la iniciativa.
El eje central del conflicto gira en torno al marco de comercialización del biodiésel en el mercado doméstico. Por un lado, las grandes plantas aceiteras y exportadoras pugnan por acceder al cupo de abastecimiento interno; por el otro, las pequeñas y medianas empresas (pymes) —tradicionalmente amparadas por el esquema regulatorio vigente— resisten la apertura al considerar que la llegada de los gigantes del sector significaría su paulatina expulsión del mercado. Esta pulseada de modelos y escalas geográficas, concentrada principalmente en los intereses industriales de Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa, mantiene paralizada la agenda legislativa de las economías regionales.
Malestar en las provincias productoras de bioetanol
La parálisis en el tratamiento generó una inmediata reacción de rechazo en el ecosistema del bioetanol (elaborado a base de caña de azúcar y maíz). Desde las provincias del Norte Grande y el centro del país cuestionan que un diferendo focalizado de forma exclusiva en la cadena del biodiésel termine postergando las urgencias y los consensos ya construidos para los alcoholes carburantes.
Dirigentes y referentes del sector sucroalcoholero remarcaron que el rubro está en condiciones técnicas inmediatas de incrementar el corte obligatorio de bioetanol en las naftas del 12% al 18%, tomando como espejo el modelo de transición energética implementado por Brasil. Asimismo, alertaron que el empantanamiento parlamentario paraliza inversiones de envergadura ya planificadas —como las proyectadas por cooperativas agroindustriales— que se encuentran supeditadas al nuevo marco legal.
Un articulado en debate: subastas, cortes y RIGI
El proyecto marco que se analiza en el plenario busca dejar atrás una normativa considerada obsoleta por la mayoría de las fuerzas políticas. Entre sus puntos neurálgicos, plantea la implementación de un sistema de subastas transparentes a través de mercados electrónicos, la incorporación de normativas para el desarrollo de Combustible Sostenible de Aviación (SAF) y la creación de mecanismos de incentivo impositivo mediante la extensión de beneficios del RIGI y créditos de fomento.
En el caso del biodiésel, las alternativas en mesa proponen elevar el piso de mezcla obligatoria en el gasoil al 10%, habilitando hasta un 5% adicional mediante procesos de coprocesamiento. No obstante, mientras la puja redistributiva entre exportadores y pymes no halle un punto de equilibrio, el proyecto continuará en vía muerta, postergando la definición de una matriz bioenergética clave para el desarrollo productivo del país.
Fuente: Infocampo (con información de Manuela Herzel)
Fotografía: Infocampo / Archivo Agroindustrial








