Otro lobo marino, presumiblemente una cría, llamó la atención a los turistas que aprovechan la segunda quincena de febrero en Claromecó.
El mamífero se paseó este mediodía por una playa céntrica y causó la curiosidad de quienes allí descansaban para luego sumergirse nuevamente en el océano.
Según pudo saberse, el lobo suele salir a la playa para descansar pero ante la presencia de seres humanos se asusta y vuelve a ingresar. Durante la temporada, fueron numerosos los avistajes de este clase de animales.






