La visita del gobernador Axel Kicillof y una extensa comitiva a la ciudad y Claromecó en enero pasado continúa insuflando calor a la interna peronista de verano.
El malestar provocado por el acompañamiento (en apariencia, no consensuado) de la presidenta del bloque Graciela Callegari generó un murmullo insistente en torno a su posible reemplazo al frente de la coalición, en donde sus compañeros de bloque Julio Federico y Juan Gutiérrez, sindicados como eventuales sucesores en la titularidad, intentaron bajarle la espuma al conflicto sin que se logre ese objetivo.
La propia edil evitó pronunciarse sobre la situación en diálogo con Radio 3 y en cambio se refugió en reflotar críticas a la gestión del vecinalismo.
«Falta política, falta control, falta escucha y falta acceder a trabajar con otros que le están preponiendo herramientas y situaciones que no son tenidas en cuenta», validó tras negarse enfáticamente a responder sobre la cuestión.
Sobre la relación Provincia – Municipio, defendió la institucionalidad pero dejó entrever un malestar al ser consultada sobre el impacto al interior del peronismo










