A través de una compleja red de observación orbital, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) monitorea las alteraciones profundas que se registran en el océano Pacífico ecuatorial, donde se observa el desarrollo potencial de uno de los eventos de El Niño más intensos registrados desde 1950. De acuerdo con las estimaciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe una probabilidad del 83 % de que este fenómeno climático extremo ya se encuentre plenamente en curso.
Las primeras evidencias del fenómeno fueron detectadas a comienzos de año en las inmediaciones de Micronesia con el desplazamiento de las denominadas ondas Kelvin. Estas masas subterráneas de agua cálida se propagaron a lo largo de miles de kilómetros hacia el oriente, provocando que la temperatura de la superficie marina en el Pacífico oriental supere actualmente en 1,7 °C su promedio histórico. Asimismo, la expansión térmica del agua generó una elevación del nivel del mar de entre 30 y 40 centímetros cerca de las costas sudamericanas, en contraste con los marcados descensos detectados en el sudeste asiático y Oceanía.
El impacto del calentamiento hídrico trasciende los parámetros meteorológicos e incide de manera directa en la biología marina. Instrumentos de última generación a bordo del satélite PACE detectaron una notable disminución del fitoplancton en la franja ecuatorial. Al debilitarse los vientos alisios, disminuye el afloramiento de aguas profundas ricas en nutrientes, lo que altera el color del océano —que torna de tonos verdosos a azules más intensos— y amenaza con desarticular la base de la cadena trófica en los ecosistemas marinos.
La flota de satélites continentales e internacionales mantendrá una vigilancia estrecha sobre la evolución del sistema oceánico durante los próximos meses. Con el ascenso térmico de las aguas y la consecuente transferencia de calor y humedad hacia la atmósfera, los expertos prevén una alteración sustancial en los patrones globales de precipitación, con severas implicancias para la agricultura, la prevención de desastres naturales y las comunidades costeras de todo el planeta.
Fuente: Infobae / Informe de Fermín Filloy
Fotografía: NASA / REUTERS (Gustavo Vilchis) / Infobae





