El Concejo Deliberante volvió a sesionar esta mañana en modo avión y dejó un temario reducido a su mínima expresión como postal repetida.
En una seguidilla que ya es tradición, el trabajo legislativo brilló prácticamente por su ausencia y contó con tres temas de minúscula envergadura: la aceptación de la donación de un local para practicar ajedrez en la céntrica Galería Tres Arroyos, la contratación del servicio de recolección y tratamiento de residuos patogénicos y la ratificación del Concurso Estudiantil “Los Estudiantes y el Concejo Deliberante”.
Éste último punto cuenta con el incentivo de que las iniciativas presentadas por el estudiantado son trabajadas posteriormente por los bloques, aliviando así parte de la extenuante tarea de legislar.
La jornada cerró con una serie de reclamos que coronaron otra sesión para el olvido.













