Esta mañana volvió a sesionar el Concejo Deliberante, en el marco de una semana laboral extracorta mediada por los feriados del pasado lunes por el paso a la inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes y el de mañana por el Dìa de la Bandera.
Sin ejes relevantes, con un temario absolutamente acotado y dos pedidos de licencia para el ahora libertario Omar Bartneche y el aún macrista Agustín Rossi, el cuerpo deliberativo ingresó en modo vegetativo: el único tema específicamente legislativo fue el pedido de crear un vivero municipal.
El espacio dependerá de la Subsecretaría de Gestión Ambiental y cuyo objetivo será proveer de especies para reforestación y mantenimiento del arbolado en los espacios públicos del distrito.
Relacionado al temario vegetal, se apuntó también el pedido de llevar a cabo el Consejo de Arbolado Público de parte del bloque de Juntos y dos relacionadas al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA): la continuidad y fortalecimiento de la entidad, presentada por el vecinalismo; y la oposición al ajuste del Gobierno y al posible despido de profesionales de la Chacra Experimental Barrow, presentado por la bancada oficialista.
Las solicitudes contaron con la presencia de trabajadores de la entidad agraria, quienes además de ver amenazada su fuente laboral, debieron soportar estoicamente un extemporáneo e infructífero intercambio entre los bloques por la legitimidad o no de la medida nacional.
Posteriormente el primer punto fue aprobado por mayoría y el restante por unanimidad, votación teñida por un infantilismo político que preocupa.












