El programa económico y el ajedrez electoral del oficialismo se jugaron esta semana en dos escenarios paralelos pero estrechamente interconectados. A través de encuentros a puertas cerradas con el círculo rojo empresarial, el Poder Ejecutivo y la diplomacia norteamericana trazaron las coordenadas de lo que constituye una misma hoja de ruta: la consolidación de la estabilidad financiera como premisa inquebrantable y el respaldo geopolítico explícito con miras al horizonte institucional de 2027.
El primer hito tuvo lugar en el hotel Casa Lucía, donde el viceministro de Economía, José Luis Daza, se reunió con un selecto grupo de ejecutivos de compañías nacionales y multinacionales. En un tono didáctico, el funcionario ratificó que la prioridad central del Palacio de Hacienda es sostener tasas de interés bajas para que el sistema financiero absorba gradualmente los indicadores de morosidad y recupere la tracción del crédito privado. Ante la consulta explícita sobre eventuales concesiones populistas frente a los costos sociales de la transición o el calendario electoral, el economista fue categórico: «Cero».
La estrategia oficial asume los márgenes estrechos del esquema fiscal. Sin espacio para políticas keynesianas de estimulación del gasto público, el equipo económico busca desactivar las iniciativas de la oposición en el Congreso —que promueve cerca de 30 proyectos para auxiliar a los deudores— instrumentando licitaciones de fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES destinadas al crédito hipotecario, apoyadas por los principales bancos privados.
En paralelo, la dimensión geopolítica de la economía argentina quedó expuesta en el desayuno convocado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp) en el Hotel Alvear. Frente a la cúpula empresarial, el embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas, rompió la habitual neutralidad diplomática al ser consultado sobre las elecciones presidenciales de 2027: «El presidente Donald Trump me mandó a apoyar a Javier Milei… En el año 2027 apoyamos a Milei para la reelección», aseveró sin rodeos.
Ese alineamiento estratégico se traduce en un seguimiento directo sobre sectores de infraestructura clave. La diplomacia estadounidense monitorea activamente el proceso licitatorio del ferrocarril Belgrano Cargas y la Hidrovía, al tiempo que presiona para excluir a la tecnológica china Huawei de los tendidos de fibra óptica y telecomunicaciones en zonas estratégicas como Vaca Muerta. Así, entre la demanda de paciencia al empresariado local y el contundente respaldo de la Casa Blanca, el Gobierno consolida el rumbo de su programa económico y político.
Fuente: LA NACION
Fotografía: Ilustración de Alfredo Sábat (LA NACION)





