El doctor Gabriel Guerra, quien estuvo al frente de la Secretaría de Salud de Tres Arroyos durante la pandemia de COVID-19, se refirió al reconocimiento otorgado por el Concejo Deliberante al ser declarado Ciudadano Ilustre. «Sinceramente me siento muy honrado, pero como lo he dicho desde el primer momento, más allá de recaer en mi persona, tiene que ser un reconocimiento para todo el personal de salud, que históricamente ha sido postergado», enfatizó.
Durante más de dos años, la gestión sanitaria local enfrentó un escenario inédito. En ese marco, Guerra recordó el rol fundamental que jugaron los comunicados diarios que brindaba noche a noche para informar a la comunidad: «Fueron 365 mensajes, un año completo en el que buscamos unificar criterios, dar información fidedigna y, al mismo tiempo, transmitir tranquilidad y acompañamiento en medio del miedo y la incertidumbre». El último reporte de ese ciclo se emitió el 16 de marzo de 2021, momento en que las actualizaciones pasaron a ser escritas.
Al evaluar la logística y la toma de decisiones, el profesional destacó que «nadie se salva solo» y puso en valor la labor coordinada entre los sistemas público y privado, junto a directivos e infectólogos, para garantizar la provisión de medicamentos e insumos.
«Hubo un solo día en el que estuvimos al límite de no tener más posibilidades de ventilar pacientes a nivel local ni de conseguir derivaciones, pero afortunadamente nadie se quedó sin atención y a partir de allí la demanda comenzó a ceder», recordó sobre la etapa epidemiológica más compleja. Asimismo, reconoció que las medidas adoptadas en su momento se tomaron bajo el mejor criterio disponible y buscando la máxima adaptación frente a la emergencia sanitaria.
Actualmente, Guerra continúa ejerciendo como jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Púbico, además de mantener su atención en el consultorio privado y en el área de Neonatología de la clínica local.
Ante la consulta sobre un eventual regreso a la función pública municipal, el médico expresó sus reservas en relación con la política partidaria: «Tengo una contradicción interna. Me gusta aportar desde lo técnico y la gestión para mejorar la vida de la población, pero no me atrae la lucha partidaria. Hoy prefiero enfocarme en mi profesión y no resignar tiempo personal y familiar», concluyó.





