El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas concretará este martes una cuarta votación clave para intentar definir a la persona que asumirá la Secretaría General del organismo internacional a partir de 2027, en sucesión del portugués António Guterres. La compulsa se desarrollará en un escenario signado por las profundas discrepancias geopolíticas entre las principales potencias mundiales, luego de que la cumbre multilateral entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington concluyera sin un acuerdo estratégico sobre esta materia.
El proceso de selección pone en evidencia un complejo tablero de veto y alianzas cruzadas entre los cinco miembros permanentes (5P) de la entidad multilateral. Mientras la administración estadounidense impulsa la candidatura del diplomático argentino Rafael Grossi —actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)— con el respaldo de Francia, China y Rusia han volcado su preferencia hacia una figura femenina, línea de acción ratificada en el marco del bloque de los BRICS. En ese casillero se destacan la costarricense Rebeca Grynspan, titular de la Unctad, y Carolyn Rodrigues-Birkett, embajadora de Guyana ante la ONU.
A la puja de bloques se añade la reserva del Reino Unido respecto a la postulación de Grossi, impulsada por cuestionamientos vinculados a la posición soberana sobre las Islas Malvinas, aspecto que genera cautela en la diplomacia británica antes de definir un eventual derecho a veto. En contraposición, las postulaciones femeninas también enfrentan la eventualidad de un bloqueo directo por parte de la representación estadounidense.
La votación, programada para la tarde en la sede central de Nueva York mediante el sistema de papeletas (encouraged, discouraged y no opinion), llega tras una serie de sondeos que ya forzaron el repliegue de candidaturas de peso como la de la expresidenta chilena Michelle Bachelet. En los escrutinios más recientes, Grynspan y Rodrigues-Birkett encabezaron la preferencia de los votos a favor, escoltadas por Grossi y por el referente africano Olara Otunnu.
En ausencia de un consenso previo entre la Casa Blanca y el Kremlin junto a Beijing, analistas internacionales coinciden en que la jornada derivará en una instancia de desgaste progresivo, extendiendo la incertidumbre diplomática a la espera de que alguna de las potencias resuelva destrabar la vía del veto o articular una opción de compromiso global.
Fuente: Infobae / Corresponsalía en Washington (Román Lejtman)
Fotografía: Infobae / Archivo (EFE/EPA – Consejo de Seguridad de la ONU)





