Este mediodía, se llevó a cabo un multitudinario encuentro con la Comisión de Salud del Concejo Deliberante, en el marco de las irregularidades planteadas por personal no médico del Centro Municipal de Salud.
Con la ausencia de la secretaria de Salud, Mónica Capellari, se dieron cita empleados de los servicios de enfermería, emergencias y ambulancias; los representantes de la Asociación de Profesionales del nosocomio, María Pía Vassolo y Emiliano Capandegui; ediles de distintos bloques y el director del mismo, Gabriel Guerra, quien sorprendió al señalar que «existe un divorcio entre la atención de salud y la gente».
En el encuentro, se pusieron de manifiesto cuestiones relativas a la guardia hospitalaria, hipotéticos maltratos a los que fueron sometidos parte del personal y la implementación del sistema triage, entre otros.
Por otro lado, no se avanzó en soluciones de corto, mediano o largo plazo ni se mencionó puntualmente a los profesionales que incurrirían en situaciones irregulares para con los trabajadores o pacientes. Ante esta situación se decidió volver a reunir a las partes en dos meses, convenientemente después de finalizadas las elecciones de octubre.
«Se boicotea a las emergencias»
La supervisora Rosana Acuña abrió el juego al aludir a la controversia que giró en torno a la presunta actitud de tres doctores en particular, uno de ellos Alejandro Cabido quien se encontraba presente, para luego reconocer que los cuestionamientos existieron pero que alguien (a quien no identificó) los filtró.
Posteriormente Cabido, quien se desempeña en el sector de emergencias, aludió a la mala utilización del servicio que realiza la población al confundir la llamada «guardia» con la «satisfacción de la totalidad de la salud en cualquier moemento». Asimismo, aludió a la absorción de la cápita del PAMI que quedó tras el cierre del exPoliclínico como uno de los motivos por la alta demanda, ya que reveló que acumula las 2/3 partes de la atención de la obra social.
Según su punto de vista, consideró que existe una «sobrecarga total y demanda en exceso» por «consultas injustificadas» tras contraponer la sala de emergencias con la atención por ambulancias, considerada prioritaria porque representan casos con riesgos de vida.
La edil Mercedes Moreno contrarrestó el análisis al considerar que «todos los problemas de salud deben ser atendidos». Punto seguido, el edil Julio Federico acusó a Cabido de no ejercer una autocrítica y de retirarse sin aviso de un servicio, a lo cual el profesional lo desmintió tajantemente.
En tanto al menos tres de las enfermeras presentes aludieron, al igual que Cabido, al presunto mal uso del servicio. No obstante, una de ellas reveló que en una oportunidad un médico (tampoco debidamente identificado) se excedió en sus funciones e increpó con dureza a un grupo de trabajadoras.
Desmienten denuncia
Por su parte, el referente de la Asociación de Profesionales Emiliano Capandegui desmintió que se vayan a iniciar acciones legales contra los denunciantes de las irregularidades.
«Hay que avalarse en las normativas», subrayan
Al término de la misma, Moreno y Guerra señalaron que aguardan registrar avances en al menos tres ejes que permitirían, según sus ópticas, superar las diferencias planteadas.
«Lo más importante es no quedarse en las cuestiones personales, si no ver qué se puede solucionar. Hay cuestiones de respaldo institucional que tienen que ver con la actualización de reglamentos, espacios de evaluación, reuniones periódicas y el cumplimiento de la carrera médico-hospitalaria», evaluó la primera.








