Una modalidad de estafa virtual, que ya ha tenido víctimas meses atrás, volvió a generar preocupación en la ciudad.
La mecánica es sencilla: un mensaje de un contacto por redes sociales, como Instagram o Facebook, ofrece comprar dólares o pregunta sobre algún eventual comprador mediante el perfil de algún familiar o conocido.
En caso de que acceda, el contacto (cuya cuenta en redes fue hackeada previamente) envía el número de una cuenta bancaria para que deposite la suma acordada, con la promesa de entregarle los dólares a cambio pero sin que se concrete la operatoria. Generalmente, la cuenta bancaria o de alguna billetera virtual está registrada en otra provincia.
En la tarde de ayer, una damnificada por la usurpación de su cuenta en Instagram asentó la denuncia ante la magnitud que tuvo la propuesta realizada a su nombre e incluso hizo su descargo advirtiendo de la situación.








