El financista Eugenio Curatola, titular de la firma «Curatola & Asociados S.A», fue condenado a cinco años y dos meses de prisión mientras que su ex esposa Silvia Amestoy recibió una condena de siete años.
En un juicio abreviado, la Justicia los encontró culpables de liderar una organización que estafó a más de 400 personas entre 2001 y 2005 por unos 90 millones de dólares.
La condena recién fue confirmada ayer por el Tribunal Oral en lo Criminal 2 porteño tras un juicio oral en el que los jueces Hugo Boano, Fernando Larraín y Alfredo Sañudo condenaron a la abogada Amestoy por considerar que fue organizadora de asociación ilícita “en concurso real con estafa en forma reiterada en 249 hechos”.
Los jueces, que darán a conocer los fundamentos del veredicto el próximo 30 de octubre, ratificaron además los acuerdos que habían alcanzado los otros 17 acusados de formar parte la misma asociación ilícita, entre ellos Curatola.
El caso, paso a paso
En 2001, Curatola -ex vendedor de seguros- formó la empresa que lleva su apellido para asesorar a gente interesada en inversiones en el exterior.
Algunos aprovecharon esta oferta para retirar dinero del país en plena crisis por el corralito financiero y se abrieron cuatro oficinas en la Capital Federal y al menos veinte en el interior, entre ellas nuestra ciudad, Azul, Tandil, Olavarría, Mar del Plata, Bariloche y La Pampa.
Al comienzo, los clientes recibían ganancias fabulosas (del 100%) a través del broker estadounidense FXCM, pero a fines de 2003 éste dejó de operar con Curatola y apareció en escena otro, llamado Forexvan, de las Islas Vírgenes.
Desde entonces, Curatola comenzó a pedir a los clientes que depositaran su dinero en el Commercial Bank de Bermudas y si bien al principio seguían cobrando dividendos, en febrero de 2004 ya no pudieron retirar ni un centavo más.






