Te acordas hermano: hoy Ricardo “Quique” Escur
Quique Escur se inició en las inferiores de Huracán, pero como no tenia lugar en la Primera división estuvo a punto de abandonar el fútbol que jugaba desde muy chico participando en los inter escolares y el Baby fútbol, apareció Villa en su camino y recuperó la sonrisa, logró el ascenso con el equipo del bosque en 1986, también fue campeón con Olimpo en la Segunda división en 1990, hoy en Te acordas hermano es el turno de revivir la historia deportiva de este jugador que con mucho sacrificio dejó un grato recuerdo de su paso por las canchas de la Liga Regional Tresarroyense.
“Cuando yo iba a la escuela había muchos campeonatos entre las escuelas, y ahí empecé a jugar al fútbol y la verdad que siempre me gustó, mi escuela era la número 24, jugábamos en Furloti, la canchita de Juan Alberto Poteca que además de organizar los torneos tenía un equipo que se llamaba Ciudad deportiva y hacía partidos amistosos con equipos de la zona, también integré aquellos seleccionados de Ciudad deportiva.
“Mi primer gran alegría fue con la escuela 24, salimos campeones de uno de aquellos torneos, mi viejo era el técnico (Juan Escur) y otro señor de apellido Pellegrino, la verdad se extrañan aquellos torneos.
“Más tarde jugué al Baby en Huracán en la cancha que estaba donde ahora están las canchas de tenis, con el recordado Maranghello y luego las inferiores de Huracán.
“Arranqué en la Séptima, estaba Desanzo como entrenador y para mi fue un maestro, un técnico bárbaro, me enseñó a pegarle a la pelota con las dos piernas, nos ponía a patear contra una pared y la verdad que desde ese momento pateo con derecha o izquierda sin problemas, hice todas las inferiores en Huracán, llegué a jugar en Tercera y algunos partidos en Primera, era muy difícil en esos tiempos con los monstruos que jugaban en Primera agarrar un lugar con 16 o 17 años, hice banco un año entero.
“Como no tuve posibilidades de jugar en Primera, dejé de jugar un año, hasta que me vinieron a buscar de Villa del Parque y ahí tuve la suerte de salir campeón en el 86 y ascender con el equipo del bosque, arranque como titular y me lesioné en la primera rueda, la lesión me llevó un tiempo y como el equipo andaba bien perdí la titularidad pero teníamos un grupo muy lindo y unido, por supuesto que me quedé para jugar en Primera y pudimos hacer una campaña bárbara, el técnico en Primera fue Carlos Mastrángelo en la primera parte y luego terminó dirigiendo Barbieri, salimos terceros haciendo un campeonato bárbaro.
“De la campaña del ascenso en el 86 debo decir que se formó un grupo de dirigentes muy bueno con Cachito Meléndez, Oscar Pluis, el negrito Codd, Carlitos Irigoin y otros más que trabajaron muy bien, el equipo tenía al gallego Fernández en el arco, Pontacq, tatú Colonna, Rodríguez y Halberg, en el medio Marsico, el colorado Cedrón, Daniel Beigbeder, Juanri León y el chivo Rivada, y hasta la lesión fui titular, después alterne con el chino Appas o con Sergio Alvarez.
“Con algunos de los integrantes de aquel plantel que logró el ascenso y consolidarse en Primera hicimos una buena amistad, Juanri León, el ruso Beigbeder, después Pepe Escudero, había unos jugadores bárbaros, Horacio Pontacq era pura calidad, jugaba como lateral por la derecha.
“En el 90 fui a jugar a Olimpo, vinieron 5 jugadores de Buenos Aires, entre ellos Loquillo Hidalgo, se armó un equipo espectacualr con Jaime Fernández en el arco, Mársico, Cabral, Cheuque y Martínez; en el medio estaba yo con Barragán, Taibo y el ruso Beigbeder y los delanteros eran Hidalgo y Tilger, salimos campeones con Roque D´annunzio como técnico, fue otro gran equipo del que formé parte.
“Jugué muchos años en Primera con Villa, campaña muy buena solamente aquella del primer año luego del ascenso, las otras fueron de sufrimiento, peleando abajo, hasta que descendimos, se logró el ascenso en un año y en el 99 con 37 años me retiré.
“Jugué en todos los puestos del medio campo, me quedaba más cómodo jugar por izquierda, pero no soy zurdo, no fui un jugador exquisito, siempre mi fuerte fue la marca, el sacrificio.
“Puedo decir que forme parte de los grandes cambios del fútbol, cuando empezamos a prepararnos en Villa en el 86 se entrenaba de noche y día por medio, los técnicos eran Mario Hobiague y Horacio Domínguez que por razones de trabajo no podían estar en los entrenamientos al mediodía, con el correr de los años llegó un entrenamiento más a la semana y se endureció el trabajo físico, quiero decir que se empezó a hacer mucho físico y menos con la pelota, me tocó vivirlo.









