La fonoaudiología cumple un rol clave en el desarrollo del lenguaje, la comunicación y funciones esenciales como la respiración y la deglución. Así lo explicó la licenciada Marta Castro, matrícula provincial 6.298, quien remarcó que la intervención profesional no se limita únicamente a la correcta pronunciación de palabras, sino que abarca múltiples dimensiones vinculadas a la salud y la calidad de vida.
Castro señaló que muchas consultas comienzan en la infancia, especialmente cuando se detectan dificultades en la pronunciación o en el inicio del habla. Sin embargo, explicó que no siempre el problema radica únicamente en la dicción, sino que puede estar vinculado a cuestiones respiratorias o de articulación que requieren un abordaje específico.
“Muchas veces dicen que el niño no pronuncia bien la R, pero en realidad lo que ocurre es que no hay un adecuado punto de articulación o no se trabaja correctamente la respiración”, detalló. En esos casos, la intervención apunta a fortalecer la base funcional antes que la repetición mecánica de sonidos.
La profesional subrayó que el trabajo con niños pequeños debe realizarse desde el juego, como herramienta terapéutica. “Con los más chicos todo se aborda de manera lúdica, porque es la forma natural en la que pueden incorporar aprendizajes y superar dificultades”, indicó.
No obstante, la fonoaudiología no se circunscribe a la niñez. Castro atiende pacientes de todas las edades, desde bebés hasta adultos mayores. En los primeros años de vida, puede intervenir en situaciones como dificultades en la succión o en casos de labio leporino, trabajando junto a la familia y equipos médicos. En la adultez, el acompañamiento puede ser necesario tras un accidente cerebrovascular, ante trastornos cognitivos o problemas de deglución.
“No solamente trabajamos el lenguaje, también la deglución y otras funciones que son esenciales para la vida cotidiana”, explicó.
En el ámbito educativo, la especialista remarcó la importancia del trabajo interdisciplinario. Si bien existen cargos de fonoaudiólogos en escuelas especiales y equipos escolares, aclaró que su función institucional suele estar limitada al asesoramiento y acompañamiento docente, ya que los tratamientos específicos deben realizarse fuera del ámbito escolar.
Castro también destacó la formación profesional en la ciudad, recordando la apertura de la carrera en el Instituto 33 y la posterior posibilidad de completar la licenciatura mediante un convenio con la Universidad Nacional de La Plata. “Hubo una etapa en la que se formaron muchas profesionales y hoy todas tienen trabajo, lo que habla de la necesidad que existe en el área”, sostuvo.
Finalmente, subrayó que su formación como profesora de Educación Especial complementa su labor clínica, permitiéndole abordar cada caso desde una mirada integral.
La fonoaudiología, concluyó, no solo apunta a “hablar bien”, sino a garantizar herramientas para comunicarse, alimentarse adecuadamente y desarrollarse plenamente en cada etapa de la vida





