En un hecho considerado histórico para la comunidad indígena y para Tres Arroyos, se llevó a cabo la restitución de los restos humanos de tres ancestros indígenas, conocidos como pichi keche (niños), que se encontraban en el Museo Mulazzi. El encuentro contó con la participación de autoridades municipales, provinciales y referentes de comunidades originarias.
En diálogo radial, Patricia Cayulao, integrante de la comunidad LOF Cayulao, expresó la profunda emoción vivida durante el proceso. “Lo vivimos con mucha alegría. Nuestros kwifis nos guiaron para poder restituir esta primera parte de los tres niños que estaban en el museo. Fue un trabajo arduo que lleva muchos años”, señaló.
Cayulao explicó que la comunidad indígena de Tres Arroyos se conformó formalmente en 2023, ya que hasta ese momento la ciudad no contaba con una comunidad de pertenencia, requisito establecido por la Ley Nacional 25.517, que regula la restitución de restos humanos indígenas que forman parte de museos o colecciones privadas.
Tras la restitución, los restos fueron reenterrados mediante una ceremonia espiritual, acompañada por la Machi Letiana Coliguán, regresándolos a la Ñuquemapu (Madre Tierra). “No estamos en contra de la ciencia, pero estos restos nunca tendrían que haber salido de la tierra. Son restos humanos”, remarcó.
No obstante, Cayulao advirtió que aún quedan 50 cuerpos pertenecientes al antiguo cementerio indígena (chenque) de Tres Arroyos que se encuentran en la Universidad de Olavarría. “Nuestros ancestros siguen siendo prisioneros de la ciencia. Pasó más de medio ciclo y todavía no fueron devueltos”, afirmó, cuestionando la demora pese a que, según explicó, los estudios científicos ya fueron realizados.
El proceso de restitución fue posible gracias a un trabajo articulado entre la comunidad indígena, el Municipio de Tres Arroyos, el Instituto Cultural, el Consejo Indígena de la Provincia de Buenos Aires y organismos provinciales vinculados al patrimonio arqueológico. Cayulao destacó especialmente la elaboración de la ficha FUR, documento indispensable para avanzar con la restitución, que no existía previamente en la ciudad.
Actualmente, la comunidad LOF Cayulao está integrada por ocho familias, con alrededor de treinta comuneros, y trabaja activamente en la recuperación de tradiciones ancestrales, ceremonias espirituales y de la lengua originaria (Fungún), además de brindar charlas educativas en escuelas y museos.
Finalmente, Cayulao subrayó que el objetivo central es lograr la restitución de los 50 cuerpos restantes, para “recuperar el equilibrio necesario” y continuar difundiendo la historia de los pueblos originarios que habitaron la región hace más de 12.000 años. “Trabajando todos juntos, con respeto y acompañamiento, es posible lograrlo”, concluyó.











