Con más de tres décadas de historia en Tres Arroyos, el Centro de Formación Laboral 401 atraviesa un momento de crecimiento y consolidación. En diálogo con Radio 3 Continental, su director Horacio Pili explicó que actualmente “el centro está dictando alrededor de 100 cursos durante el ciclo lectivo, distribuidos en más de 30 familias profesionales, desde textil, gastronómica, metalmecánica, informática y construcción, hasta agropecuaria”.
La institución, dependiente del Ministerio de Trabajo y conveniada con la CGT, ofrece formación gratuita y con certificación oficial. “No hay ningún arancel. Solo existe una cooperadora, que es absolutamente voluntaria”, aclaró.
Una alternativa frente a la crisis
Pili recordó que el centro nació en 1993, en un contexto de desempleo y desindustrialización similar al actual. “En aquel entonces muchas personas se acercaban buscando capacitarse para reinsertarse. Hoy, pasa lo mismo. La gente necesita herramientas para sostenerse”, reflexionó.
El crecimiento también se refleja en la extensión territorial. “Hace 40 días nos aprobaron la regionalización, y ya estamos dando clases en González Chávez y Benito Juárez. Vamos a llegar también a Dorrego, Pringles y La Prida con nuestra oferta educativa”, anunció.
Capacitación articulada y con valor laboral
Los cursos se articulan con el sistema educativo y permiten sumar competencias laborales a quienes aún están en el secundario. “Un chico de una escuela técnica, por ejemplo, puede complementar sus estudios con un curso de electricidad. Sale con su título y con una certificación de formación laboral que enriquece su currículum”, explicó.
Además de los cursos anuales y cuatrimestrales, existen trayectos formativos específicos, como los de panadería, pastelería o cocina para comedores escolares, que otorgan certificaciones independientes.
Inserción comunitaria y enfoque integral
El centro trabaja en red con delegaciones municipales, centros de jubilados, vecinales y gremios, y también con la Cámara Económica. “Nos adaptamos a lo que la comunidad necesita. Damos clases incluso en las instalaciones de otras instituciones cuando hace falta”, señaló Pili.
En ese sentido, explicó que la formación no se limita a lo técnico: “No buscamos que el alumno sea solo un receptor de datos fríos. Se promueve el pensamiento crítico, el cuestionar, el reflexionar. Una persona que piensa no es fácilmente manipulable”.
Las mujeres, protagonistas del cambio
Consultado sobre qué cursos son los más demandados, Pili sorprendió: “No hay una tendencia clara, pero sí se destaca la mujer. Hay muchas alumnas en manicuría, cosmetología, pero también en oficios duros como albañilería, electricidad y metalmecánica”. Como ejemplo, mencionó que “el mástil del parquecito entre las Madres lo construyeron alumnas del curso de albañilería”.
Obstáculos y desafíos
Pese a los logros, el director advirtió sobre el vaciamiento presupuestario que afecta a toda la educación técnico-profesional. “Hasta 2015 recibíamos muy buen financiamiento por la Ley 26.058. Hoy el aporte es cero. Eso dificulta mucho adquirir tecnología e insumos”, lamentó.
Además, la construcción del nuevo edificio está paralizada. “Es una obra clave que sigue detenida. Esperamos que en algún momento pueda reactivarse”, expresó.
Finalmente, Pili invitó a la comunidad a acercarse: “La inscripción está abierta todo el año. Aunque haya lista de espera, los instructores van llamando a medida que se abren vacantes. Lo importante es que se anoten”, concluyó.










