El policía Walter Galván finalmente no prestó declaración ante el fiscal Gabriel Lopazzo, en la causa que se le sigue por estar acusado de robar junto a un grupo de «techeros» junto a Marcos Salazar.
Galván, quien arribó desde el penal de Batán custodiado por personal del Servicio Penitenciario Bonaerense, no hizo uso del pedido de su defensa de ampliar su testimonio ante el funcionario judicial.
El pedido fue cursado por la defensa del uniformado, quien enfrenta una causa por «robo agravado por efracción y escalamiento y por la calidad de sus autores y portación ilegal de arma de guerra en concurso real» a las familias Podlesker, Basilio y Borioni e implicado en cinco hechos mas.
El hecho desencadenó el desplazamiento de los tres jefes policiales Walter Caballero, Hernán Aranzábal y Ariel Morales por presunta obtrucción en la investigación.
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