Un día después de la sudestada que afectó la costa del distrito, e incluso adelantado el domingo con la crecida del mar, los efectos de la erosión se hicieron notar.
Las fuertes ráfagas del sector sudoeste, que alcanzaron los 90 kilómetros por hora, provocaron destrozos sobretodo en Dunamar donde el puesto de guardavidas fue barrido por completo.
No obstante, las arenas se vieron disminuidas en relación a la aparición de la base rocosa que caracteriza al frente costero y se hicieron notar sobretodo en las playas céntricas.
“El escenario es claro: el nivel del mar sube año a año, los eventos extremos se repiten con más frecuencia, y las construcciones que no tienen buena base están en riesgo. Sabemos que esto va a seguir ocurriendo. Lo dijimos hace tres décadas. El momento de actuar era ayer. Pero nunca es tarde para empezar a planificar en serio”, explicó ayer el subsecretario de Gestión Ambiental Gabriel Francia en contacto con Radio 3.












