En una jornada que quedará marcada en el calendario académico del distrito, la comunidad de Claromecó y Orense celebró el pasado jueves la culminación de un ciclo formativo sin precedentes. Los actos de colación de grado no solo representaron la entrega de un diploma, sino la validación de un modelo educativo que busca llevar el conocimiento allí donde nace la necesidad.
Las ceremonias, cargadas de una profunda emotividad, contaron con la presencia del intendente Pablo Garate, la coordinadora de CRESTA, Valeria Guido, y la rectora de la Universidad Nacional del Delta, Silvina Carolina Farías, quienes coincidieron en que la educación es el motor principal para el desarrollo de las economías locales.
Formación estratégica para el desarrollo local
La entrega de certificados se dividió en dos polos especializados, atendiendo a la identidad productiva de cada región:
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En Orense: Se otorgaron los diplomas de la Diplomatura en Desarrollo Emprendedor y Empresarial, enfocada en robustecer el tejido comercial y productivo de la localidad.
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En Claromecó: Los egresados recibieron sus títulos de la Diplomatura en Estrategias de Marketing para Empresas Turísticas, una herramienta clave para profesionalizar el principal motor económico del balneario.
Ambas trayectorias académicas se desarrollaron durante el segundo cuatrimestre de 2025, demostrando una agilidad institucional para responder a las demandas del mercado laboral actual.
«La llegada de CRESTA a las localidades por primera vez no es un hecho aislado, es una política de Estado que prioriza el arraigo y la igualdad de oportunidades», destacaron las autoridades durante el cierre de los actos.
El valor de la educación pública y el arraigo
La presencia de referentes como Alberto Dibbern y los delegados Nicolás Felipe (Claromecó) y Julián Pérez (Orense), subrayó el respaldo político y académico a este proyecto. Para la dirección de CRESTA, el éxito de estas diplomaturas confirma que la educación pública es la herramienta más potente para fomentar el crecimiento regional, permitiendo que los jóvenes y adultos se profesionalicen sin tener que abandonar sus comunidades de origen.
Con este cierre de etapa, se abre un nuevo capítulo para los graduados, quienes ahora cuentan con competencias técnicas para liderar proyectos que impulsen el bienestar y la innovación en sus respectivos entornos.














