Un carnicero de Laprida al 300 colocó un inusual cartel en la puerta de su local, en el que expresó (mitad en broma, mitad en serio) su hartazgo por la inflación.
Ramón Capristo, propietario del establecimiento y creador de otro recordado aviso, dialogó con Radio 3 y precisó que si bien las pintadas no atraen mayor clientela trata de que no se note la desesperanza.
«Tratamos de tomarlo con humor, pese a la situación que se vive. Los vecinos se lo toman bien y se me ocurrió porque casi no hay ofertas para poner. Es muy difícil, porque al subir los precios, tratamos de cobrar ‘finito’ y haciendo más piruetas que Messi», expresó tras estimar que mantiene el nivel de ventas.








