La directora de COADIS, Verónica López, describió un panorama complejo para la institución que desde hace casi cuatro décadas trabaja con personas con discapacidad. “No nos está yendo bien. Arrancamos el año con muchísimo esfuerzo, pero las condiciones no son buenas”, afirmó.
La entidad cuenta con 30 operarios y mantiene un convenio de becas con el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, según explicó López, los fondos resultan insuficientes. “Por 30 operarios cobramos 1.500.000 pesos para gastos organizativos y de funcionamiento. Es imposible sostener sueldos, mantenimiento edilicio y compra de materiales con ese monto”, señaló.
A esto se suman demoras en subsidios destinados a la compra de materia prima. Un aporte de 2.700.000 pesos gestionado el año pasado recién se efectivizó en enero, en un contexto de fuertes variaciones económicas que redujeron su impacto real. “En el medio no teníamos materiales para trabajar ni para vender”, explicó.
Dificultades salariales y cargas sociales
La directora reconoció que desde diciembre enfrentan serias dificultades para cumplir con los salarios. “Diciembre prácticamente no lo cobré yo ni otra integrante del equipo. Venimos muy complicadas”, expresó. También mencionó el peso de las cargas sociales, que deben afrontar como cualquier empresa, pese a tratarse de una asociación civil.
COADIS cuenta con 37 años de trayectoria como taller protegido y 40 años de trabajo institucional, consolidándose como un espacio de inclusión laboral y contención social. No obstante, López advirtió que la continuidad depende en gran medida de una actualización urgente de las becas provinciales.
“Lo fundamental sería que el Ministerio aumente las becas para poder cubrir sueldos. No somos los únicos: la situación alcanza a casi todos los talleres protegidos”, subrayó.
Apoyo de la comunidad y reclamo al Estado
La institución recibe un pequeño subsidio municipal y ha contado con donaciones particulares que permiten afrontar gastos puntuales o generar recursos mediante rifas y colaboraciones solidarias. Sin embargo, López remarcó que esas ayudas no alcanzan para garantizar estabilidad.
“Hay lugares que se pierden y no se vuelven a recuperar. Estamos hablando de personas con discapacidad que necesitan estos espacios”, enfatizó.
En ese sentido, sostuvo que el sostenimiento de los talleres protegidos no puede depender exclusivamente del voluntariado o de la solidaridad comunitaria, sino que requiere un compromiso firme del Estado provincial.
Mientras tanto, desde COADIS aseguran que continúan trabajando “con corazón y compromiso” para sostener un espacio que consideran fundamental para la inclusión y el desarrollo de las personas con discapacidad en la comunidad.






