La muerte de Néstor Zoquini sufrió un giro tras la nueva autopsia solicitada por su familia, en donde se halló una bala en su cráneo que no había sido detectada en la primera de las intervenciones sobre su cuerpo.
Las pericias fueron desarrolladas en el Centro de Investigaciones Criminalísticas de Junín cuando la primera autopsia efectuada en Coronel Dorrego, tras ser hallado el 7 de noviembre pasado entre la Sexta y Séptima cascada, indicó que el claromequense sufrió asfixia por ahogamiento. En ese entonces, no se detectaron lesiones que involucren a terceros.
Las escoriaciones sufridas por el cuerpo se correspondieron a lo que, se estimó en ese momento, al accionar del agua y las rocas del sector donde Zoquini fue hallado a seiscientos metros en línea recta de su vehículo.
«Ahora se abren nuevos interrogantes sobre si se trata de un homicidio, un suicidio o un suicidio inducido», relevo La Voz del Pueblo tras entrevistar al abogado de la familia, José Bianconi, quien indicó que «no se descarta ninguna hipótesis y que se esperan los resultados finales de la nueva autopsia y el análisis de los teléfonos de Zoquini para determinar lo ocurrido».
El matutino apuntó a su vez que «la familia había manifestado que Zoquini buscaba un rifle de calibre 22 poco antes de su muerte; y esa sería el arma utilizada –por Zoquini o por un tercero- que los buzos tácticos de Bahía Blanca se encuentran buscando en el arroyo Claromecó».
Por otra parte, el fiscal Gabriel Lopazzo confirmó el impacto de bala sin orificio de salida y apuntó hacia la hipótesis del suicidio. Zoquini, junto a otro coterráneo, estaba siendo investigado por la Justicia Federal de San Martín en una causa por comercialización de drogas.
«Lopazzo confirmó que Zoquini y el otro sujeto encontraron casualmente un bolso con varios kilos de cocaína en la playa de Claromecó, pero que el ‘cómplice’ cayó detenido al poco tiempo junto con un barrabrava», reseñó LaNueva.com
Marcha y pedido de justicia
Pocos días después del hallazgo, se desarrolló una movilización desde la intersección de 15 y 26 con carteles que pedían por el pronto esclarecimiento del episodio.
«Estas marchas se seguirán haciendo hasta que la luz se ancle en este lugar. Esto es la punta del ovillo, tenemos que ir al hueso. Defendamos nuestro lugar de paz», expresaron los organizadores por ese entonces.








