Un verdadero caos vehicular por partida doble afectó un domingo excepcional en materia turística.
El clima jugó su mejor jugada durante el domingo, lo que determinó una alta afluencia de veraneantes en la costa.
De manera simultánea, la circulación de todo tipo de transportes transformó a la principal villa balnearia en una virtual autopista sobretodo en Dunamar.
A la hora del regreso, una larga cola en el principal acceso ocasionó casi mil metros de vehículos y una proverbial demora.
En tanto, y en cercanías al Monte Guisasola, un poste de luz que cayó sobre la ruta 73 hacia las 21 horas generó un chisporroteo sobre la calzada además del correspondiente retraso en dirección hacia nuestra ciudad.








