A menos de una semana de celebrarse las elecciones en las que Cambiemos se impuso rotundamente, comenzó la danza de especulaciones en torno a un preciado bien legislativo: la presidencia de Concejo Deliberante.
Tradicionalmente, ese cargo recae en la bancada que reúne más votos en los comicios y ya desde el lunes el macrismo (próximamente capitaneados por Horacio Espeluse) comenzó a tejer el presunto desembarco de Enrique «Ticho» Groenenberg, quien completará el mandato de dos años de la electa diputada provincial Laura Aprile.
Catalogado como «amigable componedor», el arribo del veterinario no se daría naturalmente ni menos aún sin pujas: Unidad Ciudadana, quien conformará la segunda minoría con cuatro ediles, se apresta a colocar a uno de los suyos en el estrado que abandonará Luis Aramberri el 10 de diciembre.
Titánica tarea, si se tiene en cuenta que por delante tendrá la oposición (interna y externa) de la bancada de 1País, a la que varios le auguran una cercanía indisimulable con Cambiemos a la hora de futuras votaciones.
El bloque, que será conducido por Matías Fhurer, se abroquelaría detrás de la eventual candidatura de Groenenberg, en detrimento de sus primos justicialistas, quienes tendrán nuevo presidente de bancada en la figura del camporista Martín Garrido.
Por su parte, el Movimiento Vecinal (a quien no le disgustaría una presidencia «amigable» en manos de Unidad Ciudadana) continuará bajo la égida de Guillermo Salim.
En los próximos meses, la preocupación del oficialismo, debatida entre el reacomodamiento de piezas y el impacto por el resultado electoral más bajo desde 2001, será la búsqueda de consensos para tramitar la aprobación del Presupuesto en diciembre próximo.








