En el marco de una tendencia al alza que acumula prácticamente dos meses, el riesgo país elaborado por JP Morgan ha experimentado un marcado deterioro al trepar desde un piso cercano a los 400 puntos básicos registrado a fines de julio hasta posicionarse en las 566 unidades. Esta dinámica ha empujado el rendimiento de los bonos soberanos en dólares por encima del 10% anual, encendiendo las alarmas de los analistas que identifican un compendio de factores locales e internacionales detrás del comportamiento de los activos financieros.
A través de un análisis del panorama económico actual, los especialistas del mercado financiero han puntualizado cinco motivos clave que explican este enfriamiento de la deuda argentina y la mayor aversión al riesgo por parte de los inversores:
1. Desaceleración en la compra de reservas del Banco Central
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) redujo significativamente el ritmo de acumulación de reservas internacionales, promediando compras diarias sensiblemente menores en el mercado cambiario. Esta menor disponibilidad de divisas, atribuida tanto a una baja en las liquidaciones del sector agroexportador como a un repunte en la demanda de importaciones, acorta el margen de maniobra de la autoridad monetaria.
2. Endurecimiento del contexto financiero global
El incremento en las tasas de interés internacionales por parte de Estados Unidos generó una corrección generalizada sobre los activos de mayor volatilidad. Si bien la deuda de los países emergentes sintió este impacto, el deterioro de los títulos soberanos argentinos resultó marcadamente más severo, postergando la posibilidad de que el país pueda reinsertarse en el mercado voluntario de crédito internacional a corto plazo.
3. Incertidumbre y adelantamiento del escenario electoral
El mercado ha comenzado a operar en un claro «modo electoral». La divulgación de relevamientos de opinión pública que señalan una moderación en los niveles de aprobación de la gestión oficial sembró dudas sobre la fluidez del proyecto político. Ante este panorama, los tenedores de bonos tienden a reducir su exposición para protegerse frente a posibles fluctuaciones imprevistas en las intenciones de voto.
4. Reaparición de la polarización política tradicional
La irrupción activa de las principales figuras de la oposición en la agenda pública reavivó los temores de los inversores internacionales respecto a un eventual giro drástico en la política económica. La memoria del escenario electoral de 2019 mantiene un alto nivel de cautela en Wall Street, impidiendo que el mercado otorgue «crédito a ciegas» ante la posibilidad de cambios en la conducción gubernamental.
5. Debilidad en el ritmo de recuperación de la actividad económica
A pesar de que el segundo trimestre mostró datos moderados sobre la actividad económica, la lentitud de la reactivación en sectores clave genera dudas en los agentes económicos. Si bien existen indicadores alentadores como la recuperación paulatina del salario real frente a la inflación, el bajo nivel de dinamismo en el aparato productivo continúa restando impulso a la confianza de los mercados.
Fuente: Infobae.com
Fotografía: Reuters (publicada por Infobae)





