Las recientes turbulencias en el tablero internacional y su correlato doméstico exponen las fragilidades de una estrategia diplomática atada de manos por el dogmatismo ideológico. La combinación de los nuevos vientos regionales —marcados por el proceso político en Brasil con Lula a la cabeza—, los traspiés electorales del trumpismo en los Estados Unidos y la inminente y gravitante visita del papa León XIV configuran un escenario adverso donde el oficialismo se autogenera costos políticos innecesarios.
Lejos de una lectura prudente, la administración nacional ha optado por la confrontación y la sobreactuación discursiva. El mensaje de fuerte contenido social del Sumo Pontífice sitúa al Gobierno en el centro de las tensiones, obligándolo luego a reclamar infructuosamente que la coyuntura no sea «politizada». Este déficit de flexibilidad táctica demuestra que el mapa geopolítico imaginado inicialmente por la Casa Rosada difiere sustancialmente de la realidad actual, evidenciando las limitaciones profundas de su inserción internacional.
Fuente: Infobae (Por Eduardo Aulicino)







