El Concejo Deliberante aprobó el convenio para construir 120 viviendas en la ciudad y la cesión de un predio para que funcione un boliche a cielo abierto en el predio del circuito de motocross claromequense, en una sesión extraordinaria celebrada en el Salón Blanco municipal.
Las unidades a construir estarán emplazadas en las calles Mar del Plata y General Lemos, tras el convenio celebrado con el Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano bonaerense, fue votada por unanimidad pese a que en la semana, desde el bloque de Juntos, se observó su ubicación próxima al Parque de Servicios Agrícolas emplazad sobre Aníbal Ponce al 2600.
Que siga la fiesta pero con controles
En tanto la cesión del predio claromequense para celebrar fiestas nocturnas, lindante a Villa Faro y que generó controversia entre vecinos y el impulsor de la iniciativa, contó con la negativa por parte del bloque del Frente de Todos.
«Esto es parte de la política del Ejecutivo cuando habla del turismo: estamos en acuerdo en que los jóvenes tengan un espacio y el Municipio debe resolver articulando con los privados: es su potestad y es el que gobierna. No vamos a aprobar algo que no está estipulado por la Ley Orgánica de las Municipalidades», calificó la edil peronista Graciela Callegari mientras que su par Juan Gutiérrez sumó que «asumiremos los costos de quedar como los que ponemos palos en la rueda: no acompañamos porque entendemos que, si lo resolvía el Ejecutivo, iba a ser más rápido y no más lento como pasó»
Por su parte el vecinalista Werner Nickel hizo foco en la aprobación y subrayó que el sitio permitirá «mitigar los perjuicios que podría generar el sonido» más allá de las quejas de pobladores.
«Entiendo la interpretación a las normativas de la a Ley Orgánica de las Municipalidades pero el problema de la nocturnidad nos viene preocupando y ocupando. Hemos atendido a los vecinos y sabemos que no conformará a todos pero quedará en manos de los controles de la Secretaría de Seguridad y el Ente de Claromecó», ponderó.
Al cierre, y plegado a lo expresado por Callegari, el radical Cristian Ruiz observó no obstante que «no podíamos desvincularnos del tema y hay cuestiones que obligan a hacernos cargo. Expulsar a las juventudes no es la solución, hay que convivir: el Ejecutivo tiene que realizar los controles, no creemos en el libertinaje» mientras que su par Carlos Ávila observó que «la idea no es molestar, sino dar alternativas a los jóvenes y exigiremos que se pongan en marcha los mecanismos para dar tranquilidad a jóvenes y vecinos».











