Vecinos claromequenses y funcionarios de la localidad se reunieron ayer para determinar la posibilidad de desplazar el espacio bolichero a cielo abierto en la zona conocida como Villa Faro kilómetros más arriba, debido a las quejas por su cercanía a viviendas del área.
Asimismo quedó especificado que el Concejo Deliberante deberá autorizar el uso del espacio público, paso previo a que el Ejecutivo ratifique la decisión administrativa.
Diego Marchini, impulsor de la iniciativa, reconoció por Radio 3 que no hubo avances debido a las posturas definidas de ambas partes e indicó que «hay mucha gente que quiere que el proyecto prospere».
«No se avanzó porque los vecinos no quieren que ahí se haga nada y nosotros, por seguridad, no nos vamos a mover porque es imposible: es complejo alejarse, estaríamos cerca del Vivero, ahora estamos a quinientos metros de la casa más cercana y está encajonado entre dos médanos. Nos dijeron que, de prosperar el proyecto, iniciarían acciones legales: el panorama es más sombrío que antes», calificó tras evaluar con desistir de instalar el predio en caso de que continúen las demoras.









