La presencia de perros en el centro dista de ser un problema de gravedad, aunque en algunos casos se debe prestar especial atención a situaciones puntuales.
En este oportunidad, dos canes (uno de ellos con correa identificatoria) se posaron muy orondos sobre un volquete repleto de basura ubicado en la primer cuadra de 1810 y procedieron a alimentarse de entre las bolsas de desperdicios.
Sería bueno que los funcionarios con responsabilidad directa sobre el tema, como así también a los mascoteros que hacen gala de sensibilidad animal en las redes sociales, observen estas cuestiones para intervenir en lo inmediato.








