El calor abrasador que asola a la ciudad desde hace más de una semana tuvo una indeseables consecuencias como los fuertes vientos, la intensa lluvia y la caída de granizo por un lapso cercano a la media hora.
Numerosas calles de la ciudad se vieron anegadas por la ráfaga de agua precipitada, lo que ocasionó que los pluviales se vieran colapsados y el escurrimiento se ralentizara por completo. Asimismo, un prolongado corte de energía eléctrica en zonas determinadas le sumó complicaciones al ya de por sí complejo escenario climático.
En tanto, Bomberos Voluntarios intervinieron en al menos veinticinco salidas por inundaciones en distintos sectores del casco urbano.
Según se indicó, ninguna fue de gravedad.










