La inédita escalada del dólar paralelo, que en la ciudad se ubicó ayer en los $506 a la venta, generó un sinnúmero de complicaciones para la actividad económica diaria.
En las dos últimas jornadas, la divisa estadounidense subió $54 y la brecha con el cambio oficial alcanzó el 117%, lo que impactó de lleno en las expectativas inflacionarias producto de la incertidumbre sobre los precios.
Si bien hasta el momento no se perciben aumentos sustanciales en insumos críticos como los alimentos, que ya padecieron aumentos paulatinos, distintos sectores se ven notoriamente influenciados.
En un rubro sensible como la construcción, que nuclea un importante abanico de productos, afectó sobremanera: los corralones suspendieron las «compras anticipadas» de materiales, en donde el consumidor final abona el total de los mismos y los retiene en el propio comercio, debido a que no aseguraban su efectiva reposición al momento de ser solicitados por el comprador.
«Hasta el viernes, no se admite», graficaron en la sucursal de una de ellas abocada a la venta de insumos como el cemento, que del viernes pasado al lunes la bolsa escaló $200 hasta alojarse en $2430, y ejemplificaron el desconcierto generalizado al afirmar que «en estas dos semanas tuvimos hasta tres listas de precios».
Similar situación enfrentan productos como el hierro, la chapa y el aluminio, atadas indisimulablemente a la cotización del «verde».
En algunos fabricantes de elementos como aberturas se había asimilado la vigencia de los presupuestos de apenas 24 horas pero hoy se ven dificultados hasta de cumplir ese mínimo lapso.
Vuelve el «remito abierto»
Otro de los rubros sensibles como el de la ferretería se vieron igualmente afectados: sin modificar sustancialmente el despacho de productos, se ven limitados a la venta de maquinaria eléctrica porque «desde los fabricantes nos dicen que no tienen precio».
De esta forma optan por el sistema de «remito abierto», clásico de episodios similares en el pasado: el cliente retira la herramienta sin precio establecido y posteriormente, cuando las terminales lo fijan, se les comunica a cuánto deberán abonarlo.










