Las despedidas ante la desaparición física de familiares o amigos durante el aislamiento sufrió cambios rotundos que modifican la percepción sobre la muerte.
En diálogo con Radio 3, el titular del servicio de sepelios de CELTA Guillermo Duvancel expresó que operaron cambios para evitar la concentración de personas.
«Ni bien comienza lo del distanciamiento social, empezamos haciendo velatorios para pocos con no más de diez personas en las salas. Después se cortó porque es una situación muy difícil porque la gente está con otras sensaciones como dolor, nerviosismo y malestar por eso no podemos ponernos en la puerta y decir ‘vos entrás o vos no’. ¿Cómo le decís a dos personas que se encuentran, que no se abracen? Es imposible», remarcó.
Consultado sobre si esta situación modificará la despedida, Duvancel puntualizó que es probable que se acentúe la modalidad de prescindir de los velatorios en consonancia con la dinámica de cinco años hasta esta parte.
«Pensé que iba a encontrar resistencia de la gente cuando le dijera que no pueden entrar, sin embargo tomaron conciencia al punto que no tenemos que explicar nada. Te queda el gusto amargo, de algo que nunca se pensó de que circule un coche fúnebre solo por la calle. Es feo, triste», culminó.










