Durante dos jornadas, especialistas en hidroacústica se embarcaron en Claromecó para realizar un relevamiento del fondo marino, analizando la composición del suelo y el comportamiento de especies como el mero y el salmón.
“Ellos trajeron un sonar muy potente conectado a computadoras y GPS, y lo que más les llamó la atención fueron los aleros formados por piedras tipo laja que encontramos en la zona. Allí suelen refugiarse cardúmenes y especies de alto valor gastronómico”, explicó Pardiñas en diálogo con Radio 3 Continental.
El estudio permitió identificar nuevas áreas de pesca con abundancia de meros, así como también zonas poco exploradas que podrían tener interés científico. Incluso, en salidas anteriores, Pardiñas halló una vértebra petrificada a 7 kilómetros de la costa, lo que abre la posibilidad de futuros estudios paleontológicos.
“La idea es conocer más nuestro fondo marino y poder mostrarlo. Como buzo y fotógrafo subacuático me entusiasma registrar imágenes para difundir cómo es realmente nuestro mar”, remarcó.
Las excursiones con el Audaz I continúan abiertas al público, ofreciendo salidas de pesca y paseo con todas las condiciones de seguridad.









