A través de una instrucción aprobada por el papa Francisco, el Vaticano prohibió la «dispersión en el aire, en la tierra o en el agua» y la «conservación en el hogar» de las cenizas de los cuerpos cremados.
Al mismo tiempo, el pronunciamiento ratificó su preferencia por la «sepultura» porque demuestra «un mayor aprecio por los difuntos». La medida influirá sobre las prácticas de millones de personas, y nuestra ciudad no es la excepción.
El párroco Domingo Torquatti remarcó por Radio 3 que el mismo se corresponde a un criterio de ordenamiento para luego adelantar que el 2 de noviembre, Día de los Muertos, se hará una misa en la nueva sede eclesial con eje en el tema.
«Se da un criterio para ordenar piadosamente la disposición de los restos, desde la fe. Es bueno que la materia vuelva a la tierra y el espíritu, al Señor: no es un dogma, son criterios para tener en cuenta. Es la oportunidad para que se eviten crear susceptibilidades y para que se haga una posición correcta de la fe», redundó el religioso.








