La extensión de la pandemia generó una convivencia forzosa las 24 horas en el grupo familiar y derivó en numerosas consultas psicológicas.
El psicólogo Lucas Noe detalló por Radio 3 que se agravaron numerosas problemáticas relacionadas con la convivencia diaria y el abuso de la tecnología.
«La cuarentena hizo que un problema pequeño se haga mediano, uno mediano se haga grande y uno grande se haga enorme. Encontrarse todos los integrantes de una casa, las 24 horas juntos, hizo que haya más roces y más malestar. Los que llegaban a la consulta lo hacían con un grado de irritabilidad mayor», indicó.
Tras indicar que la concreción de «miniproyectos» diarios ayuda a la distensión hogareña. «No tener actividades ni horarios, cuando no se sabe si es jueves o sábado, me da lo mismo acostarme o levantarme a cualquier hora. Una rutina, no estricta, ayuda a ordenar el día. La disposición de tiempo libre y ocio sin usar en nada termina pesando y deriva en cuadros depresivos».









