¿Te acordas hermano? Hoy: Franklin Sebastián Martínez: El alto rubio de zapato negro
(Nota realizada para El Periodista de Tres Arroyos)
Nació en Dolores, pasó por las inferiores del club que era como su casa, su padre precisamente era Presidente, cuando no lo esperaba llegó a Atlanta a jugar la Primera B, disputó un partido final por el Ascenso contra Racing, el club de sus amores, en la cancha de River colmada de espectadores, un día su vida de jugador lo trajo a Tres Arroyos, la calidad de vida que le tocó junto a dirigentes del club y sus nuevas amistades hicieron que Franklin eligiera quedarse a vivir acá, en estas páginas revivimos su pasado, el “alto rubio de zapato negro” que inundó nuestras canchas con su talento relata su vida junto a su gran amiga: la pelota; ¿ te acordas hermano?
Me inicié en Social Dolores, hice todas las inferiores en ese club, mi abuelo y mi padre fueron presidentes de ese club, alcancé a jugar dos o tres años en Primera hasta la edad de irme a estudiar como cualquier adolescente pensando que lo mío no iba a ser el fútbol, de todas maneras había gente que me veía condiciones y me ofertaban de ir a probar a algún otro club, y un día la prueba la hice en Atlanta.
Fue en 1984, Atlanta jugaba en Primera, la prueba la hice con la Cuarta División y me dijeron que después me llamarían.
Volví a Dolores, yo tenía 19 años, en realidad estaba en Capital Federal estudiando Análisis de Sistema en la Universidad de Belgrano y viajaba a mi ciudad los fines de semana para jugar.
El 2 de enero de 1985, estaba preparando los bolsos para ir de vacaciones a Mar del Plata y suena el teléfono en casa, atiendo yo y una voz femenina del otro lado pregunta por mi, dice que es del club Atlanta y que me tengo que presentar un determinado día que no recuerdo bien si era el 4 o el 5 de enero para hacer la pretemporada con el plantel profesional de Atlanta.
La prueba la había hecho en setiembre, entendí que jugué bien, pero ya no esperaba el llamado, bueno el teléfono sonó y tuve que cambiar de planes.
Me fui a Buenos Aires, comenzó la pretemporada, en lo físico fue tremenda, yo no estaba acostumbrado, Atlanta había descendido pero tenia presidente nuevo con intenciones de volver rápidamente.
Habían llegado muchos jugadores, Alfredo Torres, un tal Erramuspe que jugaba muy bien, estaba el uruguayo Heber Bueno, Miguel Gette que fue campeón con Estudiantes, Gustavo Jones un histórico del Bohemio, en el plantel estaba Tocalli como suplente en el final de su carrera.
Empecé jugando en Reserva, hice un montón de goles hasta que me pusieron en Primera, alterné y gané el puesto para terminar jugando ese año el ascenso contra Racing en la cancha de River, una experiencia espectacular con la cancha llena.
Al año siguiente tengo que hacer la colimba, y se empieza a complicar mi vida de jugador profesional entonces prefiero ir a jugar a Eveready de Dolores un regional.
Siempre mi pase pertenecía a Atlanta, por eso volví pero el club estaba en medio de una crisis impresionante, no cobraba nunca el sueldo, quedé libre junto con 17 integrantes del plantel por falta de pago.
Estaba con incertidumbre de no saber que iba a hacer y me llaman de Tandil para jugar en Grupo Universitario y voy a jugar el campeonato Tandilense, una noche venimos a jugar un amistoso con El Nacional a Tres Arroyos, yo no conocía nada de esta ciudad, tenía la esperanza que algún dirigente del Decano me llamara para jugar el regional, ellos hicieron el amistoso como preparación para este torneo, hice un muy buen partido, convertí 3 goles.
Me volví a Dolores y a la semana me llaman a mi casa, ese llamado fue mi primer contacto con Huracán en la primavera de 1988.
Averigüé un poco y todos me decían que viniera, les hice caso y llegué para jugar un Clausura, el Globo tenía un equipo con muchos jóvenes, el técnico era Parra, perdimos la final con Independencia.
Nos hicieron una cena y yo tenía todo listo para volverme a mi casa esa misma noche, pero dos dirigentes, Mármol y Hansen Krog me dicen que me tengo que quedar porque había un proyecto en manos de Roberto Bottino y él pretendía que me quedara.
La verdad que yo quería volverme a Dolores, pero una persona allegada a aquél plantel, el “Gallego” Camino siempre me decía que yo iba a quedar y me aconsejaba que hablara con Bottino en persona, entonces seguí los consejos de él y pedí una entrevista con Roberto, a quién todavía no conocía.
Creo que ese día es cuando empieza mi historia en Huracán, arreglé y adopté a Tres Arroyos como mi lugar de residencia, en lo deportivo jugué durante 10 años y terminé mi carrera con el ascenso al Argentino A, luego ese mismo plantel llegaría a Primera División.
En la década que me ligué a Huracán, me dieron mucha contención, no solamente como jugador de fútbol sino como persona, me trataron siempre de primera, soy un agradecido al club, estas situaciones hicieron que decidiera quedarme a vivir acá.
Luego de Parra, llegó Hugo Zer como técnico de Huracán e hicimos una campaña bárbara, jugué unos torneos locales con grandes equipos como Boca, El Nacional, Quilmes donde cualquiera le ganaba a cualquiera, creo que los Cerveceros tenían mejores jugadores, pero la diferencia fue que nosotros estábamos acá y trabajábamos mucho y el equipo tenía un funcionamiento importante.
El mejor compañero que hice en el fútbol fue Claudio García, un goleador enorme.
En medio de estos años, Hugo Zer me lleva a Nueva Chicago a préstamo, tuve la suerte de jugar muy bien, la gente me quería mucho, sin embargo cuando se terminó el préstamo Bottino me hizo volver, a pesar que quedaban los partidos del reducido y se venció el préstamo y no hubo forma de quedarme, Roberto Bottino me quería nuevamente acá, que se estaban jugando las finales.
En aquella época que no está tan lejana, al jugador le gustaba la pelota, hoy hay otras cuestiones adentro de la cancha, a mi me encantaba tenerla e ir para adelante.
Se terminó mi carrera futbolística pero siempre seguí ligado al club, soy hincha de el Globo y sufro cuando las cosas no se dan.









